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LA HONESTIDAD DE WARE

Adoro la música. La creo yo mismo, disfruto un montón cantándola, bailándola, tocándola, escuchándola, leyéndola... Ha sido mi pasión durante toda mi vida, y eso no va a cambiar pronto. Y me gustan tipos muy distintos de música. No suelo basar mi criterio en ciertos géneros que disfrute más que el resto porque eso cambia mucho con mi estado de ánimo. Lo que importa es la calidad. Si la calidad es buena, estaré a favor, da igual de qué estilo se trate. Y por supuesto, adoro los conciertos en vivo.


El mes pasado tuve la suerte de poder asistir al concierto de Jessy Ware en la Somerset House, en el que anunciaba como su último bolo de su primer disco. Tengo que confesar que no la conocía, ni a ella ni sus canciones. Escuché un par sólo antes del concierto -sí, me habían invitado... y me ganó. Lo primero, porque su música es buena. Electrónica de buen rollo, con ideas guays y una voz muy agradable. ¡Dadme cuanto queráis de eso! El espacio también ayudaba. La Somerset House es ya un lugar especial para mí, porque he trabajado allí, estado de fiesta, disfrutado, patinado y la he visitado... y es un edificio precioso, así que su actuación sólo podía mejorar en ese contexto.


Pero lo que realmente me ganó, lo que la hizo completamente especial, fue su honestidad. No se puso una máscara. Se vistió de la misma manera que lo hubiera hecho para asistir al concierto como espectadora. Se mantuvo natural, bromeando y hablando como si estuviera entre amigos. Y la audiencia la adoró por mostrarse así, por ser cercana, por ser ella misma. Algo que también aplicaba a su música, a su actuación. Ella cantó increíble, aunque la acústica del lugar no la ayudaba mucho, pero mantuvo el micrófono encendido durante todo el concierto (nada de play-back). Aunque claro, siendo música electrónica no podía hacerlo todo en vivo.


Y ¿qué haces cuando quieres actuar en vivo con una banda de tres músicos increíblemente versátiles? En muchos festivales, los grupos fingen estar tocando en vivo, sobre pistas pregrabadas. Ella no tomó ese camino. Aunque no podía poner todos los elementos de su álbum en vivo, eligió tocar o "soltar" tantos como pudiera desde el escenario. Para hacerlo posible, el batería hizo un trabajo fantástico siguiendo el tempo de cada canción, para que pudieran soltar riffs y sonidos pregrabados desde el escenario. Hubo también algunas canciones que dispararon desde la mesa de mezclas, pero sólo cuando ni ella ni la banda podían hacerlo... Quizá en cierto momento Jessie jugó a hacernos creer que las pistas las soltaban ellos desde el escenario, pero si lo hizo fue tan orgánico que ni importó ni fue obvio entre todas las que soltaron ellos sin duda.


Claramente podemos verla soltando los sonidos directamente, ya que la sincronización

es humana (en lugar de ser mecánica, robótica, perfecta)


Es posible que a otra gente esto no les parezca ni importante ni increíble. Para mí lo es, ya que muestra la voluntad de esta artista de ser auténtica y hacer música realmente en vivo. Tres días después de este concierto fui al festival Lovebox y disfruté mogollón el concierto de Kelis. Lo hizo genial, pero la mayor parte era pregrabado. Casi todo el rato se lo pasó bailando al ritmo de su música, más que cantándola... Fue un concierto muy guay, lo pasamos genial, pero estoy convencido de que nadie se sorprendió tanto con Kelis como yo con la honestidad de Jessie Ware.


Y dicho esto... Nos deseo a todos montones de música de calidad, divertida, en vivo, en playback, ¡música de cualquier tipo siempre y cuando nos haga movernos!



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